lunes, 28 de enero de 2008

Eros





"Una joya entre tres films"

"Eros" (Idem, Italia-Luxemburgo-Francia-EE.UU.-China/2004, color y blanco y negro) Film en episodios:
1) "El peligroso filo de las cosas", de Michelangelo Antonioni, sobre guión de Antonioni y Tonino Guerra; con Christopher Buchholz, Regina Nemni y Luisa Ranieri.
2) "Equilibrium", de Steven Soderbergh sobre guión propio; con Alan Arkin y Robert Downey Jr..
3) "La mano", de Wong Kar-wai, sobre guión propio; con Gong Li y Chang Chen. Presentada por Alfa. 108 minutos. Sólo apta para mayores de 16 años.





¿Cómo calificar un film que no es uno sino tres y que presenta tanta disparidad entre un episodio y otro como "Eros"? Sería a todas luces injusto colocar la pequeña joya de Wong Kar-wai a la altura de los dos modestos cortos que la preceden, pero es necesario destacar sus valores por cuanto puede afirmarse que ese tramo, ahora felizmente colocado al final de la colección, justifica con creces la visión del film. Se comprenderá, pues, que las tres estrellas que aparecen con el título son apenas una aproximación, una suerte de calificación promedio.

Estas tres variaciones sobre el tema del amor y el erotismo nacieron a partir de un mediometraje de Antonioni, "El peligroso filo de las cosas". Si Steven Soderbergh y Wong Kar-wai se sumaron al proyecto fue con la intención de rendir homenaje al maestro y ahí están para corroborarlo las secuencias de enlace que sobre las bellas pinturas de Lorenzo Mattotti dejan oír la delicada canción que Caetano Veloso dedicó al realizador de "La aventura".

Pero el homenaje está más en el gesto que en la obra. Cada autor parece seguir con su propio discurso, sin someterse a requisito alguno, ni formal ni temático: el erotismo es, en todo caso, un punto de partida.





De menor a mayor:

El episodio de Antonioni nació de un sugestivo texto que integraba el volumen de relatos aquí titulado "Más allá de las nubes". Pero aquella sucesión de imágenes esbozadas en torno de la relación entre dos mujeres y un hombre ha perdido todo su poder persuasivo en la adaptación y los diálogos de Tonino Guerra y en el pobre desempeño de los actores. En su lugar, hay pomposidad y retórica que la belleza de unas pocas imágenes no alcanzan a disimular y que conducen a preguntarse en qué medida puede Antonioni, en su actual condición, ejercer el control sobre los productos que firma.

Soderbergh resuelve el compromiso con un ejercicio de estilo humorístico y superficial. Es una breve escena en que Robert Downey Jr. encarna a un publicitario obsesionado por la mujer desconocida de sus sueños recurrentes y Alan Arkin al analista que mientras lo escucha, aprovecha para espiar con sus binoculares a una vecina a la que envía mensajes en avioncitos de papel. Los dos actores y la excelente fotografía de Peter Andrews (que no es otro que el propio Soderbergh) son lo mejor de este capítulo que se ve con la misma facilidad con que se olvida.

Memorable es, en cambio, el corto de Wong Kar-wai, verdadera lección de puesta en escena que tiene la atmósfera refinada, la contenida emoción y el reconocible estilo del creador de "Con ánimo de amar", hecho de ocultamientos, alusiones, elipsis y sugerencias. Una mano, una mirada, la caricia de los dedos sobre la seda, un gemido, el silencio o el gesto posesivo del abrazo le son suficientes para traducir la turbación, el deseo, el amor. En este caso, el consecuente e indestructible que despierta en un joven sastre la bella cortesana cuyos vestidos confecciona. Un solo plano de Gong Li en el espejo, recuperándose del incidente que acaba de vivir con uno de sus protectores, resume el poder expresivo que el cineasta hongkonés puede alcanzar con sus elegantes imágenes en las que nada está puesto al azar. Ella y Chang Chen son inmejorables intérpretes del conmovedor trabajo, que tiene en la fotografía de Christopher Doyle otro puntal decisivo.

Diario Los Andes






Para Mi Excelente Y Recomendada...



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